Feb 16, 2026
Por ANTON L. DELGADO BANGKOK (AP) — Japón quiere enviar emisiones de dióxido de carbono a Malasia en un proyecto pionero en el sudeste asiático para la captura y almacenamiento de dióxido de carbono, un proceso muy debatido que, según críticos, es más simbólico que eficaz para frenar el ca mbio climático. Pese a esas dudas, Malasia se está posicionando como el centro del sudeste asiático para esta tecnología alternativa, un proceso de tres pasos que captura, transporta y entierra dióxido de carbono, un gas que contribuye al cambio climático. Cerca del 81% de la electricidad de Malasia se genera a partir de combustibles fósiles, y los activistas climáticos sostienen que la captura de CO2 es una distracción costosa frente a acciones probadas para reducir emisiones, como la transición a energías renovables. Japón, uno de los mayores emisores de dióxido de carbono del mundo, planea enviar emisiones de sus industrias altamente contaminantes —que abarcan generación eléctrica, refinación de petróleo, cemento, transporte marítimo y acero— a Malasia en los próximos años. Si el proyecto tiene éxito, los expertos señalan que podría abrir camino para otras naciones del sudeste asiático con potencial de almacenamiento de dióxido de carbono, como Indonesia y Tailandia. Los detractores afirman que esto ralentizará el avance de unos esfuerzos globales para reducir emisiones, que ya llevan una trayectoria lejos de sus objetivos. “El plan traslada peligrosamente la carga del cambio climático a Malasia en lugar de a Japón”, advirtió Rachel Kennerley, especialista en captura de dióxido de carbono del Center for International Environmental Law, con sede en Washington. Dudas sobre la captura de dióxido carbono El controversial proceso comienza con la captura de emisiones directamente desde una fuente contaminante, como una refinería o una central eléctrica. Esto puede hacerse de distintas maneras, por ejemplo, adaptando una instalación para que emita directamente hacia un lugar de almacenamiento o construyendo estructuras similares a aspiradoras para succionar las emisiones. Aunque Japón y Malasia aún no han compartido planes detallados, es probable que luego sea necesario separar el dióxido de carbono de los otros gases capturados que se emiten durante los procesos industriales. Después, el dióxido de carbono se licuará y más tarde se transportará en barcos diseñados especialmente hacia sitios de enterramiento, probablemente en yacimientos de gas agotados frente a la costa del estado malasio de Sarawak, en la isla de Borneo. Tras inyectar el carbono licuado en el subsuelo, el sitio tendrá que ser monitoreado para detectar fugas. Algunos gobiernos y gigantes de los combustibles fósiles como Exxon Mobil y Shell promueven la estrategia como una solución climática que da tiempo a países e industrias para transitar hacia energías más limpias. La primera instalación europea de almacenamiento de dióxido de carbono en el mar, que tomará emisiones de Dinamarca y las inyectará en el lecho marino bajo el mar del Norte, tiene previsto comenzar a operar a mediados de 2026. Una instalación noruega inaugurada el año pasado está probando envíos transfronterizos. Grant Hauber, del Institute for Energy Economics and Financial Analysis, con sede en Estados Unidos, comentó que hay “un aumento teórico casi fantasioso” del interés por la captura de dióxido de carbono. Añadió que “ofrece una promesa tentadora que simplemente no se cumplirá”. Aunque la Agencia Internacional de la Energía considera la captura, utilización y almacenamiento de dióxido de carbono una herramienta para frenar el cambio climático, el más reciente escenario de Cero Emisiones Netas de la AIE pronostica que aportará menos del 5% de las reducciones de emisiones para 2050. Malasia impulsa el proyecto de captura Malasia aprobó el año pasado una ley para promover la industria de captura de dióxido de carbono. Sin aportar detalles, el Ministerio de Economía, que declinó hacer comentarios, proyectó que el sector incipiente podría sumar hasta 250.000 millones de dólares a la economía en 30 años. La empresa estatal de petróleo y gas de Malasia, Petronas, encabeza la construcción de 1.100 millones de dólares de lo que será la mayor instalación de almacenamiento de dióxido de carbono en alta mar del mundo, cuya operación está prevista para comenzar hacia el final de la década. Petronas declinó hacer comentarios. Eqram Mustaqeem, quien hizo campaña contra la captura de carbono en Malasia, afirmó que en lugar de invertir en acciones probadas de descarbonización, como el despliegue de energía solar o el desarrollo de la red eléctrica, “estamos gastando grandes cantidades de dinero en una tecnología que está rindiendo por debajo de lo esperado y no está probada”. Japón prueba un modelo transfronterizo Los combustibles fósiles generan la mayor parte de la energía en Japón, que está entre los cinco mayores emisores de dióxido de carbono del mundo. Japón está invirtiendo en nueve instalaciones de almacenamiento, tres de ellas en Malasia, para intentar reducir sus emisiones netas. Calcula que para 2030 los recintos almacenarán 20 millones de toneladas de gas al año, aproximadamente el 2% de las emisiones anuales de Japón. Es probable que Malasia reciba un pago, aún no determinado, por tonelada de emisiones almacenadas. Japón podría entonces restar esas emisiones de su producción total de dióxido de carbono. Funcionarios de las agencias estatales japonesas que lideran el proyecto —el Ministerio de Economía, Comercio e Industria y la Japan Organization for Metals and Energy Security, o JOGMEC— no respondieron a solicitudes de comentarios. Documentos gubernamentales muestran que una serie de empresas japonesas pretende enviar emisiones a Malasia. Captura de dióxido de carbono o “colonialismo climático” Ayumi Fukakusa, del grupo activista Friends of the Earth Japan, calificó la idea de exportar emisiones a otros países como “colonialismo del carbono”. Además de las dudas sobre la eficacia de la captura de dióxido de carbono, los críticos también se oponen a la idea de gestionar las emisiones en lugar de reducirlas. Kennerley, del Center for International Environmental Law, señaló: “Japón puede seguir contaminando y alimentando el cambio climático, mientras afirma ‘limpiar’ sus emisiones enviando el carbono a Malasia”. Agregó que eso convertirá a Malasia en “un vertedero de dióxido de carbono para la contaminación industrial” y restará impulso a la acción climática. ___ La cobertura climática y ambiental de The Associated Press recibe apoyo financiero de múltiples fundaciones privadas. AP es la única responsable de todo el contenido. Consulte las normas de AP para trabajar con filantropías, una lista de patrocinadores y las áreas de cobertura financiadas en AP.org. ...read more read less
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